2 de abril de 2012

Barsippa

Otra ilustración para la puerta de Ishtar, esta vez se trata de la ciudad de Barsippa, adjunto la descripción con permiso del autor, Rodrigo García, espero que os guste.




Barsippa fue una de las primeras ciudades en entregarse al culto a los nuevos dioses tras la victoria de Sargón. Pronto encontraron un sustituto para su antigua deidad, cuyo nombre ha sido olvidado tiempo ha.

Y este nuevo patrón no era otro que Ishim-Shagshuga, El Fuego Inagotable. Los ciudadanos de Barsippa se dedicaron a su adoración con un increíble frenesí, como si para ellos no importara nada más. Como si les dominara un hambre de su calor completamente irrefrenable.

Por causa de la peculiar forma en la que se manifestaba la fe al recién llegado dios, Barsippa fue conocida en muy poco tiempo con el sobrenombre de “la ardiente”. Brillaba siempre con una intensa luz, que era más poderosa cuánto más oscura era la noche.

Este fulgor provenía de las miles de llamas, ya fueran velas, candiles o antorchas, que los habitantes de la ciudad mantenían encendidas constantemente. Cada individuo llevaba encima cuántas podía y, aquellas que no podía cargar, las dejaba en su casa, en el templo, o en el lugar dónde trabajara.

La actividad en Barsippa fue incrementándose poco a poco, dedicando sus habitantes cada vez menos tiempo al sueño o el deber, y más a las intensas danzas a las que obligaba la adoración a su dios. Este proceso continuó hasta la noche más corta del año, en la que toda la ciudad se unió en un único y enorme rito; un violento baile en el que los corazones de todos los participantes latían a la vez.

A la mañana siguiente Barsippa estaba completamente vacía. Todo ser vivo había desaparecido sin dejar rastro. En su lugar quedaron las llamas que habían sido encendidas la noche anterior, ardiendo con fuerza.

Y aunque hace más de quince siglos de aquello, las luces que iluminaron la fatídica noche aún arden, alimentadas por una energía que no parece consumirse. Todos piensan, con razón, que Barsippa está encantada, y sólo un loco o un ignorante se atrevería a acercarse a ella.

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